La mayoría de los almendros del Bajo Aragón ya están en el estadio de floración, una situación favorable de cara a la próxima campaña

Las atípicas condiciones meteorológicas del pasado año provocaron un descenso en la producción

Los agricultores bajoaragoneses afrontan con optimismo la próxima campaña de la almendra. La floración de los árboles ha comenzado varias semanas más tarde que el año pasado y se espera que las heladas no causen tantos estragos. A pesar de esta circunstancia, la meteorología es muy cambiante y es complicado saber lo que pasará durante el transcurso de los próximos meses.
La campaña del pasado año comenzó con un invierno atípico, con altas temperaturas que aceleraron el estadio de floración de los almendros. Los agricultores temían que las heladas de la primavera pudieran echar al traste el trabajo previo, pero finalmente los daños no fueron tan graves como esperaban. La cosecha se pudo salvar y las primeras previsiones dejaban en buen lugar la producción de almendra en Aragón.
Tras un invierno extraño llegó una primavera fría y después un verano seco, que acabó por reducir considerablemente las estimaciones en todo el panorama nacional en Aragón y también en la zona del Bajo Aragón.
«Prácticamente no cayó una gota durante todo el verano. La sequía fue muy fuerte y nos vimos obligados a reducir las previsiones de la producción en toda la comunidad. De hecho, en toda España se produjo un descenso en las estimaciones de producción de la almendra», indica Bernando Funes, responsable de frutos secos de Uaga-Coag.
Las adversidades meteorológicas afectaron, sobre todo, a los cultivos de secano, situados en altura y en zonas más rurales.
«Las variedades de Largueta y Marcona son las que más afectadas se han visto. Lo mismo ha ocurrido en las zonas de secano como Calaceite, Híjar o Calanda, entre otras. Son las que de verdad han sufrido la sequía», señala Santiago Izquierdo, gerente de Frustos Secos Alcañiz.
Cabe destacar que Aragón es una de las primeras comunidades productoras de almendra a nivel nacional. Se trabajan alrededor de 70.000 hectáreas y prácticamente la mitad de estas tierras, en torno a 35.000, están presentes en el Bajo Aragón Histórico, divididas en las comarcas del Bajo Aragón, Bajo Aragón-Caspe y Matarraña, aunque también existen campos en el Bajo Martín y Andorra-Sierra de Arcos.

Una campaña «regular»

La primera reunión de la Mesa Nacional de Frutos Secos, celebrada en la primavera del año pasado, no dio muchas esperanzas a los agricultores españoles. Las primeras aproximaciones sobre la producción de almendra no fueron muy optimistas a nivel nacional. En un principio se preveía que la producción cayera un 11% en todo el territorio, mientras que Aragón era una de las comunidades en las que más crecía la recolección con respecto al año anterior.
La Mesa volvió a reunirse en el mes de junio, con la realidad de la sequía presente,y se vio obligada a bajar esas aproximaciones de producción a nivel nacional. La nueva previsión contemplaba un descenso del 12% a nivel nacional, mientras Aragón se mantenía como principal productor rondando las 15.000 toneladas en grano.
Tal y como explica Bernardo Funes, la fuerte sequía del verano obligó a la Mesa de Aragón de Frutos Secos a bajar las estimaciones de producción en todo el territorio a finales de septiembre, quedando una previsión de unas 12.500 toneladas de almendra-pepita, un dato ligeramente inferior a las 13.000 conseguidas en la anterior campaña.
José Ángel Pérez, secretario de agricultura de Aragón en la Unión de Pequeños Agricultores, valora la campaña como «regular tirando a bien», al mismo tiempo que señala que a pesar de los problemas climatológicos, «la producción se ha mantenido en la línea de otros años».
Respecto a los precios de la pasada campaña, Funes destaca que a pesar de que hayan bajado con respecto al año anterior, «no han sido precios malos». En este sentido, Santiago Izquierdo hace alusión a los picos que se produjeron en la temporada 2015-2016 cuando se registraron precios comprendidos entre los 4.5 y 9 euros, algo fuera de lo normal. «Este año hemos tenido niveles más normales» que han ido desde los 5 a los 7.5 euros.
El descenso de los precios en la almendra depende directamente, junto al consumo internacional y la entrada de inversores y especuladores, de la producción de este fruto seco en Estados Unidos. Tras dos años en los que la sequía había mermado la cosecha estadounidense, California ha conseguido aumentar su producción en un 8 por ciento, cerrando la temporada con más de 900.000 toneladas en grano. Una situación que ha provocado un aumento en la oferta de mercado, por lo que los precios han bajado sensiblemente.

La campaña que viene

Los agricultores bajoaragoneses ya tienen la mirada puesta en la campaña que acaba de comenzar. El invierno está a punto de finalizar y la mayoría de los almendros ya están en flor, una situación que ayuda a pensar en positivo siempre y cuando la climatología respete.
Las expectativas son favorables de cara a la temporada que viene, aunque la meteorología siempre es un factor clave para la producción. Por el momento, el estadio de floración de los almendros ha llegado unas semanas más tarde que el pasado año y es un síntoma que lleva a pensar en una buena temporada.

Las lluvias de los últimos meses ha provocado que la tierra esté húmeda, una situación perfecta para el estado actual de los almendros, pero ahora falta esperar que la meteorología responda en los meses venideros. Otra situación de sequía para el próximo verano podría ser perjudicial para el cuajado del fruto. Pese al interrogante que supone la meteorología para los agricultores, Albert Gil, gerente de Frutos Secos Gil de Valderrobres, se muestra optimista. «Las expectativas que tenemos son buenas, la floración ha comenzado más tarde y eso es un buen síntoma».
Gran parte de la producción de almendra en el Bajo Aragón, sobre todo en las variedades de floración más temprana como son la Largueta y Marcona, tiene en la lluvia su elemento clave. En el territorio la mayoría de los campos son de secano, en torno al 70-80 por ciento, mientras que poco a poco se van incorporando mayores cultivos en regadío, que son los que mayor rendimiento dan por hectárea.
«Es cierto que los campos de regadío van a ser rentables, pero en la zona vamos a tener los problemas en las hectáreas de secano», señala Bernardo Funes, quien al mismo tiempo reclama mayor atención de este sector por parte del gobierno autonómico y central.
Santiago Izquierdo también alerta del peligro y exige una mayor atención para los agricultores del Bajo Aragón. «Estamos buscando alternativas para fomentar nuevas plantaciones en la zona, como pueden ser los regadíos sociales, para conseguir garantizar las producciones de los agricultores».
En los mismos términos se sitúa el secretario de agricultura de la UPA, José Ángel Pérez, quien destaca el aumento de este tipo de cultivos en el territorio aragonés. «En los próximos años va a haber un ‘boom’ gracias a los campos de regadío, pero para eso todavía hay que esperar un par de años».
El claro ejemplo está en los nuevos cultivos de Maella, Caspe, Fayón y Alcañiz, que han visto crecer su producción de manera exponencial gracias a las plantaciones en regadío.